“Crowded House”

Elegantes, discretas, suaves, melancólicas, dulces, así recuerdo las canciones del disco Together Alone, que machacaba a escuchas una y otra vez mientras repartía publicidad en los pasillos del aeropuerto, cuando éstos estaban llenos de salones con lujosas butacas, donde los viajeros en tránsito hacían parada y algunos fonda.

Debían ser de piel, o quizás polipiel, mas de tan cómodas que eran aumentaban su valor, y por el precio de un café, aunque debía ser caro porque no recuerdo tomar nada más, había días que llegaba a leer hasta 7 periódicos que ofrecían en la cafetería. Me sentía la reina del mambo sentada en aquellos butacones negros, entre extraños extranjeros que descansaban por horas como yo en aquel trabajo, en la falta de responsabilidad de mis años mozos y sin ninguna necesidad de hacer nada importante para llegar a final de mes, me dedicaba en mi súper eficiencia, además de liquidarme en un par o tres de horas el reparto publicitario asignado, a exponerme a situaciones que han quedado en multitud de anécdotas y aprendizaje, y una amistad que se prolongó por los años, y ya hace mucho de la que no sé nada.

Su nombre empezaba por eMe, y trabajaba en la tienda de discos del aeropuerto, era encantadora, me gustaba mucho pasarme por allí y también estar un rato, como con la prensa. Y el caso es que igual que ella a mí, yo a ella le caí genial.

Y de tan bien que le caí, o de tan flipada por la música y tan pobre para costearme vicio caro como ése en aquella época, donde no existían Internet ni eMule ni TubeMate ni demás, y yo navegaba por las tiendas dejando rastros de babas por todos lados, cosa que debió parecerle de gracia a ella.

El caso es que debí de caerle mejor que bien y, porque YO LO VALGO! empezó a grabarme CD’s (siiiiiiiiii) en cintas de cassette (tambieeeeeeeeeen), que yo, con mi walkman (ooooooooooo) escuchaba vuelta y vuelta (jejejeje) en el metro camino del aeropuerto and all day & all of the night.

Recuerdo aquella época como gloriosa, fue de una expansión y conocimiento del mundo y de las personas, buenas y no tan buenas, que viví con gozo.

Como la música que yo escuchaba a través emisoras piratas era poco comercial, y era de esperar que en aquella tienda nada hubiera de aquello allí, sufrí una pequeña pena, mas superada ésta, y ante tamaña oportunidad que se me daba de conseguir música gratis, eMe me grabó durante aquellos meses que estuve, discos con canciones que conviven conmigo desde entonces. En el saco entraron Aztec Camera, que merecen mención aparte, y los Waterboys, estos pasados ya a mejor vida fuera de la RAM de la computadora que es mi memoria.

Uno de ellos es el que incluye este universo privado y delicado al que me transportan cuando entran en mis oídos los latidos del ritmo, el tembleque del tambor, pop tribal, la voz rasgada, fina, la expansión y contracción de la fuerza tonal, podría ser una canción ñoña, seguramente para muchos lo será, yo es que soy de extremos…algún día hablaré de cómo disfruto escuchando y viendo los vídeos de Toy Dolls o Madness, o de las reivindicaciones que cantaban los Clash, Jam incluso Helloween, y yo libero a grito pelado en el coche como si fueran de hoy. Etc etc y más, como decía Luis Eduardo Aute, yo diría, música, música, música, más por favor.

Y como diría la presentadora, os dejo con el vídeo (que para ser de hace 26 años ya tiene su aquél)…

– Private Universe”

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