Mi exacerbada sensualidad me impide ser feliz como los tontos, a fuerza de limitaciones y frustraciones por este amplificador de sentidos, me he ido normalizando y perdiendo extras, y hasta que pierda uno a uno mis superpoderes, seguiré rebosando lo que me sobre, y salpicando sobre lo que me golpee, un camino de excesos que necesito apaciguar, sosegar, intento, porque desde el cohete en el que viaja mi mente, y los años que me han evidenciado como demente eficiente, lo que mejor percibo son imágenes rápidas, que intento, poder atrapar en los límites de lo material y del tiempo.

Inteligente y torpe a partes iguales, con una extrema dosis de rebeldía de la que todavía me quedan causas pendientes y conflictivas con las que debo convivir y aprender a tener paz antes que razón, una gran lección de vida, necesaria para la supervivencia y el bien común; defensora acérrima del mismo, generosa y altruista hasta perder el tiempo y el tiento, y luego lamento lo que siento.

Puesto que ningún ser humano es perfecto y hacemos de este mundo un lugar lleno de errores y aciertos humanos, debo reconocerme como tarada, y entre las varias deformaciones y/o deficiencias con las que convivo a diario la que más me pesa es tener dos polos opuestos conviviendo dentro de mí, me es difícil encontrar la unidad en la herencia familiar que me ha tocado.
Es mi tristeza ver cómo soy parte de un mundo con millones de seres nacidos sin ningún cobijo, con poco amor y mucho miedo, en qué nos convertimos cuando se nos supone adultos! Siento nostalgia de tiempos mejores, y vivo en una pésima melancolía que me sume muchas veces en una futilidad de existencia de la que nadie, ni siquiera yo desearía formar parte. Igual que de esta sociedad hipócrita y enferma
Sólo nos salvamos como seres individuales, en privado y en lo íntimo, gracias a ello, y dudando de si puedo yo ser una de ellas, todavía hay personas que merecen la pena de conocer su saber ser.

Aquí dejo mi recopilación de los últimos 13 años, espero tener la constancia y motivación suficiente para dejarlo hecho, y el amor como para sostenerlo.

Entre mis taras se encuentran las de oprimir y descomponer la imagen que tengo y obtengo de mí.

Y también mis obsesiones compulsivas y convulsivas…

Leo leo