Queda protegido, quedo protegida

Abrí este blog en respuesta por haber cerrado Google+ su aplicación gratuita, donde yo me alojaba como si fuera de mi propiedad, y llenaba el espacio de tonterías y gilipolleces en su conjunto, como lo han querido definir mis supuestos seres queridos.

Al decir adiós, quedó sin efecto toda la información clasificada por asuntos, que habín llamando mi atención e interés durante los últimos 3 años, y sobre los cuales había llegado a acumular una gran cantidad de datos, que repasaba una y otra vez a modo de apuntes.

Fue tal la sensación de impotencia al ver destruidos mis estudios, que en un arrebato muy propio de mi impulsividad, y el día de mi cumpleaños, porque yo soy así, le pagué a WordPress de golpe, y por un año entero, unos cuantos megas más lugar donde alojarlos, en un espacio de la red donde hacerme responsable en nombre propio, sin ánimo de ofender ni ofrecer nada a nadie…sí, lo sé, soy individual y egocéntrica, qué le voy a hacer, me ocupo en lo mío y me cuesta tener que hacerlo en las de otros.

Con 3 dedos arriba, me sobran vidas…

Será que como en todo blog hay detrás una o varias personas con ganas de compartir y contar historias para crear comunidad.

Para mí, y otros tantos, significa mi bitácora de viaje, un cuaderno en el que anotar todo lo que me interesa, lo que veo, lo que percibo e imagino; y mientras los bytes aguanten, y esté tó pagao!


Que nos quiten lo bailado.

En mi apetito voraz por saber la verdad de todo lo que existe y es, soy excesiva y obsesiva hasta el punto de hacer las delicias de psiquiatras y psicólogos.

En la realidad de lo cotidiano mis pensamientos, por tanto, están diagnosticados como desvaríos propios de excesos de vida y tiempo perdidos.

Como igual de perdido en el espacio virtual creía que estaba este blog, allí donde nadie conocido pensé alcanzaría a llegar, y mucho menos, juzgar y con ello y lo que me expongo, hacerme sentir vulnerable, sentenciando lo que ahora lucho por evitar, que la crónica de una muerte ya anunciada propicie la que fuera mi última derrota.

Mientras haya vida, hay melodía para cada día.

Además de contener información compartida por la humanidad, clasificada en mi orden y mi desorden, me resulta imposible sustraerme a contar sobre mí, lo que me pasa y lo que me gustaría que sucediera, o lo que ya fue y no volverá a ser, historias de mi vida, de una más.

Ni más ni menos, normalicemos.

Así las cosas, en mi oscura transparencia, llena de agujeros negros que absorben toda la energía positiva y la transforman en materia atrayente de polos negativos, debo cerrar las puertas de lo desconocido hacia lo conocido, y mantenerlo al amparo de lo privado, que sin caer en el olvido, esté protegido del pecado.


Ergo, me absuelvo, y como tal, me vuelvo a estar presente, como es abajo es arriba, abierta a la vida, vestida y lista para salir a la conquista de nuevas formas y expresiones existenciales y experimentales de energía…

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