Todo en esta vida puede esperar

Primero debe quedar todo cubierto por un manto de nieve, clima helado apenas propicio para dar un paso, mejor esperar en el calor del hogar.

Después debe llegar el deshielo, que llene de agua las reservas de la Biosfera, regada por canales que la lleven al huerto, donde sembrar. Saber esperar.

Para entonces la Tierra ha de haber realizado un giro, un cambio de inclinación hacia el sol, una pequeña reverencia en aras de recibir el calor para ver crecer las semillas con amor y sabiduría. Esperar y observar.

La primavera espera que pase el invierno, éste antes hizo lo mismo con el otoño, que pasó después del verano, mientras aquél esperaba ser cuando se fuera la primera, quien por cierto, siempre llega, se repite en el tiempo, siempre lo mismo, vuelta a empezar toda vez que se termina.

Y es así, de esta manera, porque la primavera no espera, que todo lo demás, puede hacerlo hasta que ella quiera.

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