Facebook y lo que deja detrás

Observo que la protagonista que muestra allí la historia, no soy yo, sino otra. Quizá se parezca a una sombra mía, o sea mi doble para los momentos de acción, lo que sí es seguro que ninguna de esas imágenes son las mías, que se les parecen, que también, podrían ser. Pero no, las tengo junto a mí, están a mí lado, son otras figurantes.

Y entonces, por qué mí sentido arácnido zumba como el aleteo de una mosca cada vez que entro, y chillan mis antenas como las de un mosquito cuando descubro que sigue oculto? Agudas y finas las intenciones, todavía habría solución de existir opción para la transparencia, como dice.

Ahora todo está interconectado, y me quiere a su lado, de su parte. Recibo invitaciones, comunicaciones, me recuerda lo que hemos vivido en estos últimos 6 años, pensando en mí felicidad, espera con gusto que sea compartida cómo y con quien quiera, se sabe el artífice y se mantiene al margen, es lo que tiene la aplicación, subyace en presente y ejecuta en privado, aparentando normalidad.

Y como por arte de magia, aparece en oculto lo olvidado, el sueño de un terremoto pasado, no tan remoto, que desde hace pocos años me persigue, me manda fotos a escondidas, me esconde otras, y que dejé intentar entender, para él puede estar bien, sin embargo, no es amigo ni ser querido…

Y habiendo hecho lo posible para ahorrarle trabajo y que me deje en paz, cada vez que entro, recibo su atención y abundante información, invitaciones comentarios, gustos y disgustos.

Puedo alejarme y acercarme a la vez, salir y volver a entrar cuando me dé la gana, ésto es, cuando me apetezca y tenga un rato, Facebook es un aparato, que muestra un teatro, del que gustan los que participan desde el anfiteatro.

Y así hace para con todo el mundo. Ofrece libertad sin personalidad. Vaya novedad para la realidad.

Jhonny MacFío, es un desvelo con el que desvarío, qué pasará con el muro cuando cueste un duro?

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