Flan de huevo

Podría ser el título de una canción, o incluso de una historia, pero por muy buenas que fueran no se ofrecerían tan irresistibles, como el único postre que me apetece justo después de comer. Porque salvo éste, el resto me apetece disfrutarlos a media tarde, una vez desaparecidos los sabores salados, guisados, hervidos, fritos, que componen la maravilla que es la comida cocinada. Cuando ya me ha bajado un poco, es mejor momento para hacer de la merienda otro gran, único y exclusivo manjar, darle la atención y el respeto que se merece la cocina elaborada con azúcar, grasas y en mi caso particular, también triptófano

Pero el flan es diferente para mí, y seguramente sea por costumbre adquirida desde hace tanto tiempo que ni recuerdo.

Un clásico entre mis menús diarios durante mis años como vendedora, y posiblemente desde la niñez (de la que no me acuerdo de nada), cuando íbamos de competición y comíamos de menús de fin de semana, en aquella época post franquista seguía siendo todo muy español, y los postres eran sota, caballo y rey.

Porque cualquiera puede hacer un buen flan de huevo, a diferencia del arroz con leche, la tarta de Santiago o las mousses de limón o chocolate.

Haciendo el primero y este segundo flan, intento olvidar un montón de recuerdos recientes de mí primer post parto.

Yo me sé de un par que no lo van a probar y ellos se lo pierden, un manjar tan agradable y casero en mis labios que son ya de otro yantar..

Y como hacía 17 años de la última vez que los hice y llevo la inercia de la repostería con chocolate, olvidé el orden lógico para los ingredientes; no obstante, en este caso, he notado que sólo ha alterado ligeramente la textura, así que espero impaciente comerlo cuanto antes para poder hacer el siguiente. Ñam!

De nuevo, como casi siempre, me ha tocado improvisar y al quitarle leche he conseguido que tuviera mayor proporción de huevo, que me gusta más porque parece más condensado el sabor.

INGREDIENTES (para mí flanera grande)::

600 ml. Leche – 6 huevos/360 gr. – 200 gr. azúcar con melaza (que bien podrían haber sido 180) – Para el almíbar: 240 gr. azúcar

Hacer el almíbar en una cacerola, y encamisar en la flanera cuando esté líquido – dejar enfriar – Precalentar horno a 170° – Deshacer azúcar en leche tibia – Batir huevos y añadir a la mezcla – Calentar agua para baño María – Verter mezcla en flanera – poner en bol para baño María con el agua calentada – meter en el horno con bandeja que toque abajo durante 1 h. y 25 min. – Tapar si se quema por arriba – Bajar a 150° después de 1 h. – Dejar enfriar en el horno

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