Anarquistas, irresponsables, irreflexivos, irresistibles, irreductibles, y hasta puede que inconscientes; desobedientes civiles con fines amatorios en íntima reivindicación y penúltima comunión, que tiempo habrá para hacerlo mejor.

Y así, escondidos, salimos a la calle, al abrigo de lo invisible, irreconocibles caminantes entre sombras de edificios, a lo largo de vacías avenidas, cruzando desafiantes las esquinas sin excusas con las que confiar en sostener una mentira cuando me preguntan: ¿Adónde va, señora, a estas horas?

Tomo aliento mientras repaso una y otra vez en mi cabeza, la respuesta organizada conforme a los que barruntan y redundan en leyes irrefutables, irrebatibles, que me obligan a ser resistente y resiliente ante esta peste que apesta a miedo irracional y control poblacional.

Tres focos de infección generalizada, cuya afección produce confinamiento y malestar continuado, con dependencia in crescendo, del supuesto Estado del Bienestar y la consiguiente pérdida de libertad y autonomía individual.

Salgo airosa del registro y libre de autoridad continúo con sigilo mi camino hasta llegar a destino, un hogar felino que acoge una amistad canina, solitariamente fiel, extrañamente diferente, recitales de música y poesía entran en nuestros oídos, palabras reivindicativas en cantos de libertad, compañía contigua, exigua, la redención está en nuestras manos, ellas son la cura a esta locura.

Desinfección bucal, inmunidad respiratoria, y contacto con tacto, penúltimas voluntades para la otra vida, donde al cerrar los ojos y abrirlos de nuevo, seguimos unidos y sin virus dañinos. Donde Dios existe y se manifiesta en el Hombre manteniendo a raya la naturaleza de su creación como arma de seducción masiva, confinada entretelas y salvaguardando así la esencia, en aras de desarrollar la inteligencia y el conocimiento del miedo para equilibrar al medio. Cuánto daño hace llevarla con orgullo bien recta, alta y con la cabeza llena de sangre!

Como en toda regla hay excepciones, que se mantienen firmes y son fiables como tales, y en otras veces la experiencia alcanza el grado de madurez tal como para resaltar la diferencia entre hacerlo con cualquiera de cualquier manera, y esperar plácidamente a que se desarrolle la evidencia con la paciencia que la ciencia exige para la magnificencia…libertad, disposición, grandeza!

Nos llegan conversaciones y abrazos sinfín, la resiliencia es compartida, y de mutuo acuerdo la querencia; recuerdo bien que dije de hacer algo, pasar a la acción. REBELIÓN! Pero perros y gatos somos sensatos, acordamos evitar ir con cuidado al ocaso, dejar la resistencia por un rato y unirnos al bando ganador, aunque sea el peor.

Sin arriesgar, el mundo es un lugar mejor, sin lugar a dudas.

Dejar atrás para seguir adelante, así ha sido mi camino..

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