Desabrochandojales.

Llegaste con tu cháchara dicharachera dispuesta a quedarse en nuestra sobremesa, incluida sorpresa bajo la mesa, que acogió la velada convertida ya en íntima, y de tarde ya pasada. Transportada en presentes recuerdos del pasado que un día nos unió y requetebién nos sentó ayer.

Leyendo los labios, entre sonrisas y miradas aterciopeladas, suaves y serenas palabras, llenas de contenido y faltas de cierto sentido, sólo entendido a través de lo sagrado consabido.

Lento aliado es el tiempo, frágiles manecillas juegan con la vida, y mientras para unas se termina, en otras continúa dando cuerda y haciendo nudos, atando cabos y soltando amarres, amores de antes y de ahora, hilos tejidos en vestidos teñidos de esperanzas, que embellecen y engalanan nuestros cuerpos desnudos al abrazarse de frente, consuelo repentino ante cualquier falta de destino.

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