Vengo a daros las gracias a todos los que habéis entrado en mi universo privado, y traspasado los límites de la normalidad mundana hasta llegar a la intimidad de la dimensión escondida de mi alma humana.

La dimensión desconocida

Gracias de todo corazón a cada uno de vosotros porque, sin vuestro tiempo, atención y presencia, hubiera sido imposible vivir la experiencia de descubrirme a conciencia, llegando a la mismísima esencia, desaprender para reiniciar aprender a renunciar sabiendo cuál es mi ciencia, vivir en esta sociedad y ser feliz en la soledad que significa tener un único ser complejo y completo en mí.

Piel, fascias, músculos, tendones, nervios, órganos, huesos y neuronas, conocerme es faena…

Gracias por haber participado voluntariamente de mi viaje inconsciente hasta la propia verdad, que como toda, descansa plácidamente en el fondo de las cosas, en el subsuelo de la vida, y nutre a cada ser con sus diferencias. Han sido satisfactorias las experiencias, suficientes y gratificantes. Y los errores, puesto que tienen que ser, bienvenidos sean pues! La próxima vez, elegiré un pelín mejor con lo que sé.

La salsa de la vida “errare humanum est”

Os agradezco de corazón, y en mi inteligencia superior confío que ambos hemos sacado un buen resultado, nos hayamos llevado lo mejor y lo peor como fruto de algo pasado que sucedió sin ser avisados. Cada relación es un fin en sí mismo y a su vez, un paso más hacia la última de las relaciones.

Amor inspirado me habéis dado

Gracias, gracias, gracias, por haber conectado conmigo en algún punto y momento del espacio-tiempo, me habéis sido una gran ayuda al conocimiento del medio y del miedo para amar y ser amada, un gran valor que me ha visto transformada.

Gracias a todos los instantes elegidos, diversos, variados, divertidos, variopintos, años, meses, fines de semana y días, horas, minutos, millones de segundos, no he podido almacenarlos todos tal cual, porque me han hecho llegar adonde estoy y si lo hiciera, pienso que tendría que quedarme aquí con el resultado, cosa que todavía no está terminada.

Me queda pan para untar en la salsa.

Y mojo que poner a remojo.
Me despido a ritmo de yá!
Cada cual en su espacio, en paralelo y por separado. Yo-me-mis-conmigo, hasta aquí hemos llegado y así se lo contamos.

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